Acerca del Primera Iglesia Bautista de Canutillo

La iglesia es un ministerio bilingüe alcanzando con amor, a Canutillo y las comunidades a su alrededor en los estados de Chihuahua, México, Nuevo México y Texas.

Las puertas están siempre abiertas a todas las personas que desean crecer en el Señor y ministrar dentro y fuera de la congregación. No importa su posición social o económica, educación, nacionalidad, género, raza, origen étnico o cultura, hay lugar para usted.

La iglesia comenzó su labor en 1967 como Misión de habla hispana bajo los auspicios de la First Baptist de Canutillo. Se organizó formalmente el 6 de agosto de 1977. Con el tiempo, nos dimos cuenta que las nuevas generaciones estaban perdiendo contacto emocional, intelectual y espiritual con el ministerio de la Palabra. Estaban recibiendo su educación en inglés y su vocabulario en español era muy limitado. Podían sostener una conversación simple en español, pero no podían seguir la enseñaza o la predicación en ese idioma. Gracias a la visión de la iglesia, el ministerio en inglés cumple aproximadamente 18 años y ha hecho un impacto positivo.

El Señor nos ha permitido captar la atención, confianza y corazones de los niños y jóvenes que representan el presente y futuro de la iglesia. Un porcentaje bastante alto han salido a la universidad y han regresado como profesionales a servir dentro de la iglesia, mientras otros han ido a servir al Señor en diferentes capacidades dentro de la nación.

Después de 30 años en la comunidad, hemos visto muchos cambios de infraestructura y estructura, así como eclesiásticos. Muchas familias han ido a establecerse en otras partes y otras han venido a servir aquí. Sin embargo, una cosa no ha cambiado: Gracias al Señor, nos hemos mantenido fieles a Su Palabra. Los terremotos, huracanes e inundaciones doctrinales de la denominación han llegado a ser una vergüenza a la obra del Señor, pero la consigna de Dios a su iglesia es para que seamos fieles a su llamado, al mandato del Señor Jesucristo y a la Palabra infalible. Todos son inmutables.

Hay aun muchas metas por alcanzar, muchos horizontes que vislumbrar, muchos ríos por cruzar y muchas montañas que escalar. No podemos vivir de las glorias o fracasos pasados. Los mejores días están por delante. ¡Prosigamos a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús!